miércoles, 27 de agosto de 2008

El Juego de Basketball


Lo que podíamos saber era lo permisible, lo inofensivo, cosas que nadie toma en cuenta porque no sirven para nada y no llevan a ninguna parte. Cosas que nos enseñaban para ocultarnos la realidad o para manipularnos más fácilmente. Una constante repetición del camino que debe seguir el hombre normaba nuestra conducta, dirigida con la brutalidad de toda esa gente que por años se hicieron nuestros enemigos. De lado habían quedado por entero todos nuestros sentimientos y también nuestra dignidad, ya estábamos a un paso de pertenecer en alma y cuerpo al conjunto y nos empujaron a seguir a la corriente y a la inclinación que siguiera el resto. Por eso nos invadía el temor cuando se nos ocurría mencionar por alguna equivocación los proyectos futuros. ¿qué podíamos pensar?, no encontrábamos forma de defendernos y teníamos las manos vacías, quizá alguno abrigó la esperanza de que con el paso de tiempo todo cambiaría y podría mostrarse una realidad diferente, otros en el fondo creían en esa mentira que termino convenciéndolos que nos infundían cada hora del día y que penetraba en nosotros por todos nuestros poros...

Lo que podíamos saber estaba limitado por el lugar al que pertenecíamos y por las murallas que levantaron en torno y al molde que construyeron para nosotros cuando decidieron antes que viniéramos al mundo quienes debíamos ser y como teníamos que actuar dentro de la sociedad.

Lo que podíamos saber era poco...Porque así estaba decidido desde hace mucho tiempo atrás, aunque al final, terminamos sin saber nada...

Se levantaba una densa capa de insuficiencia e incertidumbre que era parte de todo lo que hacíamos, nos habían formado así y muchos seguirían ese rumbo hasta el final, nos faltaba conciencia para saber que era de esa manera y que las cosas marchaban como un plan siniestro sobre nuestras vidas que silentemente se apoderaba de nuestros sueños, nuestras metas, ilusiones y las transformaban en una banalidad que en muchos casos no superarían las alucinaciones de opio de un deseo mal formado.

¿Allí nacerían los rencores? O se abrirían las cicatrices de la niñez y se mostraría para cada quien el ser auténtico en el que nos convertiríamos.

Podía verme en el resto, de alguna forma era como ellos, más allá del simple hechode mi similitud humana definía rasgos que también me identificaban, con eso mis debilidades no parecían ya tan grandes, ya no me sentía tan apartado, aunque siguiera rehuyendo acercarme...Pero ya entendía que no era el único que sentía de esa manera, aunque fuéramos pocos. Podía sentir un leve reflejo del odio más profundo que llevaba arraigado a mí en otras personas, diferentes pero similares a la vez...

Queríamos alejarnos de la indolencia que se extendía por todas partes y alcanzaba a todas las personas que nos rodeaban y las terminaba oscureciendo. Ya no queríamos dibujarnos como victimas ni permanecer frágiles e indefensos.

Había una densa capa de insuficiencia y nos oscurecía a todos.
Permanecíamos enfermos, continuamente enfermos...

Deposité mi falta de afecto y de fe en el centro de un recinto abandonado,a donde nadie llegaba realmente, porque no se identificaban como personas sino como conjuntos de carne y fluidos que se movían por algún hecho supernatural o un desliz de la naturaleza. Llegué y pude verme ahí, realmente me ví y descubrí mi humanidad... Aún seguía rechazando pertenecer a algo o alguien, porque nunca me he sentido de ningún lugar, pero en el centro de ese círculo que era el eje del recinto, desaparecían los límites y todas las imposiciones.

Yo podía extenderme, aceptarme y fluir. Todos los que pudieron verse así mismos después también lo entendieron así, se identificaron y nos aceptamos, al menos por el tiempo que podíamos estar juntos...

Dejamos olvidados todos los miedos y las preguntas sobre el futuro, para abrazar la realidad y creer en ella...

En el centro del recinto, tomé el balón la primera tarde en que me reconocí como un ser humano, dejamos de lados todos los miedos y comenzamos a vivir...